Estoy igual de cansada que tú de que no paren de venderme que puedo conseguir todo lo que me proponga en la vida sin apenas esfuerzo, y sobre todo, de que nos vendan la espiritualidad como la salvadora absoluta de todos nuestros problemas.
Para explicarme un poco mejor, te voy a contar una historia.
Imagina que un día tienes la suerte de conocer al coreógrafo de Beyoncé, y te enseña en primicia una de sus creaciones. Delante de ti tienes una coreografía perfectamente coordinada y con una belleza tremenda, con movimientos dificilísimos que están tan bien ejecutados que parecen mantequilla.
Después de enseñarte la coreografía, empieza a decirte que tú puedes conseguir lo mismo, que si él lo ha hecho, por qué no lo vas a hacer tú. Y que si él te cuenta sus pasos, puedes convertirte en coreógrafo y bailarín profesional en menos de dos meses.
Y después te intenta vender el curso en el que te va a enseñar a conseguirlo.
Te suena, ¿no?
Pues déjame decirte que te están vendiendo una ilusión.
Ambas sabemos que el nivel de preparación que tienes ahora mismo no te permitiría llegar ahí a no ser que te sometieras a años de entrenamiento llenos de sacrificio y dedicación, e incluso así, puede ser que no llegarás al mismo nivel.
Pero también puede ser que el coreógrafo se crea su propia película.
Puede que se trate de que él, con toda la euforia que siente por haber llegado a donde está, en ese pico de energía en el que todo parece posible, y con toda la sabiduría que tiene sobre ese tema concreto, crea de verdad que es posible imprimírtelo todo en la cabeza en dos meses y que el resultado sea épico.
Pero la verdad no funciona así, o seríamos todas las personas unas genias del tema que quisiéramos (y no sé tú, pero a mi aún no me han dado ningún premio Nobel).
Te pongo un último ejemplo aún más sencillo.
¿Nunca has tenido una amiga en una relación de pareja muy tóxica y has sabido desde el principio cómo iba a acabar, pero por más que has intentado decirle que lo dejara, ella ha seguido erre que erre hasta que ha sido capaz de verlo por ella misma?
Pues ya está.
En la vida no hay más verdad que la que cada persona experimenta por sí misma.
Y con la espiritualidad pasa lo mismo.
O la bajas a la tierra y aprendes a aplicar la teoría en tu día a día de ser humano normal
(A no ser que seas un monje budista que vive sin estímulos retirado en la montaña)
O no te va a servir para nada.
Y de esto va esta charla en vivo, de conectar con tu propia verdad aprendiendo a filtrar toda la información que te abruma y te hace sentir que si no has alcanzado ya cierto nivel de sabiduría, sanación, desarrollo personal o lo que sea, es que no estás haciendo suficiente.
(Como si no fuera suficiente levantarse cada día, criar a tus hijos, trabajar, tener la casa limpia y comida en el frigorífico, atender todas las llamadas, emails o WhatsApp que tienes pendientes, comerte el tráfico en hora punta y aún así llegar a casa y ser amable con los demás y sobre todo contigo).
Si (encima) te estás preguntando quién c*ño eres y qué haces aquí para ser un poco mejor persona cada día, ya estás haciendo más que muchas.
En formato PRESENCIAL, en el ESPACIO CONECTA (la dirección es Parque Comercial San Isidro C/Graham Bell número 6 en Armilla (Granada)).
En formato ONLINE, a través del enlace a la conferencia vía Google Meet que te enviaremos con la compra del producto.
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Mi nombre es Alicia Contreras Osorio, decir que soy psicóloga espiritual y terapeuta cuántica realmente no me define.
Tengo la sabiduría del libro del alma, pues estoy comprometida a transmitir mi maestría con el mundo, y el deseo profundo de elevar caminos, propios y en tribu.
Hace vidas que mi misión es acompañar a otros seres a trascender capas que los limitan y bloquean.
Mi campo energético convierte la oscuridad en luz, y cada alma que se abre a ser guiada por mí, accede a partes de sí desconocidas y emocionantes, llenas de amor, magia y expansión.
La guía al mundo que soy me convierte en una sacerdotisa de los saberes del alma.
“Deseo decirte que el que estés resonando con mis palabras, nos habla de que nuestra relación ya estaba encaminada a encontrarse.
Deseo reencontrarnos. Desde la humildad del ser, exploraremos lugares llenos de conexiones que van más allá de la mente”.